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Historia del coche eléctrico: del carruaje sin caballos a la movilidad sostenible hoy

09/07/2025

Historia del coche eléctrico: del carruaje sin caballos a la movilidad sostenible hoy

Cuando hablamos de vehículos eléctricos nos parece estar hablando de algo nuevo que, con muchas opiniones a favor y en contra, está revolucionando la movilidad sostenible en esta década del siglo XXI. Sin embargo, la historia del coche eléctrico se remonta mucho más atrás de lo que mucha gente imagina, hasta casi dos siglos, porque fue durante el siglo XIX cuando empezó el desarrollo de la tecnología de movilidad que hoy se perfila como una de los principales protagonistas del transporte sostenible.

Los primeros pasos del motor eléctrico: siglo XIX

En efecto, ya en los años que transcurrían entre 1828 y 1835, varios inventores, en Europa y EEUU desarrollaron motores eléctricos.

En 1828, el sacerdote benedictino e inventor húngaro Ányos Jedlik construyó un pequeño vehículo impulsado por un motor eléctrico que incluía los tres componentes esenciales de un vehículo eléctrico: estator, rotor y conmutador. Desarrolló también el concepto de dinamo, pero sus trabajos pasaron desapercibidos durante decenios.

El catedrático holandés Sibrandus Stratingh y su inseparable asistente Christopher Becker presentaron en 1835 un triciclo eléctrico alimentado por uno de los primeros modelos de batería conocidos. El vehículo era pequeño y lento, pero funcional.

Un modelo de locomotora eléctrica que se movía sobre una pista circular electrificada fue presentado por el norteamericano Thomas Davenport en 1834. Este herrero autodidacta patentó el primer motor eléctrico en 1837. Las baterías eran muy costosas y no logró atraer inversores a su proyecto.

En 1837, Robert Davidson construyó en Escocia la primera locomotora eléctrica funcional, impulsada por baterías galvánicas y, en 1888, el alemán Andreas Flocken presentaba el Flocken Elektrowagen, que se considera el primer coche eléctrico práctico.

 

1888 - Flocken Elektrowagen

En España, en 1898, Emilio de la Cuadra fabricaba coches, camiones y ómnibus eléctricos en su Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra, en Barcelona. La autonomía era entonces muy limitada: unos 4-5 kms, y esto dificultó su éxito comercial.

Durante los años 40, ya del siglo XX, el sevillano Francisco Domínguez Adame Romero diseñó y construyó el DAR, considerado el primer coche eléctrico fabricado en España. 

 

1900 - La Cuadra Centauro

1946 - DAR Francisco Domínguez-Adame

La edad dorada del coche eléctrico: finales del XIX y principios del XX

En las décadas que transcurren del 1890 a 1910, los vehículos eléctricos se hicieron muy populares en las ciudades por su funcionamiento silencioso, ausencia de humos y su facilidad de uso, frente a los complicados, ruidosos y contaminantes motores de combustión. En la ciudad de Nueva York, la tercera parte de los taxis que circulaban durante este período eran ya eléctricos.

El ejemplo más destacado fue el Columbia Electric Runabout, de 1899, que alcanzaba los 24 km/h y fue uno de los vehículos más vendidos en EEUU.

El inventor Thomas A. Edison era un usuario convencido de los vehículos eléctricos, porque consideraba que la propulsión eléctrica era muy superior a la combustión. Él mismo invirtió tiempo y recursos en el desarrollo de baterías de níquel-hierro, ligeras y duraderas, más autónomas y de tiempo de recarga más rápido, para que los coches eléctricos fueran más prácticos y lograr su adopción generalizada. Estas investigaciones sentaron las bases para futuras mejoras de la tecnología de movilidad eléctrica.

 

 

Columbia Electric Runabout - 1903                                                                                                     Thomas A. Edison con su Edison Baker, en 1899

El declive del coche eléctrico y el auge del motor de combustión

También Clara Ford, la esposa de Henry Ford, prefería conducir coches eléctricos por su limpieza y comodidad, en concreto el Detroit Electric Model 47 Brougham. Sin embargo, fue el Ford T, con motor de combustión interna, más barato por su fabricación mediante el nuevo concepto producción en cadena, que Ford popularizó, el modelo que desplazaría rápidamente a los coches eléctricos que tenían problemas similares a los actuales: la escasez de infraestructuras de recarga y la autonomía limitada.

 

                               

1914 - El Detroit Electric Model 47 Brougham de Clara Ford                                                                                                   1908-1927 — Ford-T

Las exenciones fiscales que EEUU concedió a las petroleras, que incluían reducción o eliminación de impuestos y la posibilidad de reducir costes de las ganancias gravables, fueron cruciales para el desarrollo de la industria petrolera y supusieron el incentivo que consolidó el predominio del combustible fósil, haciendo desaparecer los vehículos eléctricos de las calles. En 1935 ya no quedaban coches eléctricos en circulación: habían sido relegados a usos industriales como vehículos de almacén o carros de golf.

Renacimiento de la movilidad eléctrica: crisis energéticas y consciencia ambiental

Fue con la llegada de las graves crisis del petróleo de la década de 1970 que despertó de nuevo el interés por alternativas a los combustibles fósiles. En aquel momento, tanto General Motors, con sus modelos Electrovette y Electrovair, como Peugeot con su 104, en cupé y furgoneta, y el utilitario Peugeot J5, desarrollaron modelos de vehículos eléctricos experimentales. Aunque estos modelos resultaron importantes en la exploración de la movilidad eléctrica en aquel momento, ninguno de ellos llegó a la producción en masa por diversas razones tecnológicas y económicas propias del momento.

 

1979 - Electrovette 

En la década de 1970, impulsado por la contaminación evidente -el río Cuyahoga en EEUU se incendiaba debido a los residuos industriales- y los desastres ecológicos -como el vertido de petróleo del Torrey Canyon en 1967-, se vivió un despertar global hacia la consciencia ambiental, y una creciente preocupación por el impacto humano en la naturaleza, que hizo surgir las primeras leyes relevantes de protección medioambiental. Fue, precisamente, en 1970 cuando se celebró el primer Día de la Tierra.

Siglo XXI: revolución tecnológica y sostenibilidad 

La movilidad eléctrica en el siglo XXI ha experimentado una gran transformación y se ha convertido en una realidad en constante evolución.

Los avances en la tecnología de baterías con iones de litio y otras tecnologías avanzadas, como las de estado sólido prometen mayor autonomía y tiempos de recarga más rápidos, a la vez que la infraestructura de carga y recarga rápida van facilitando la adopción del vehículo eléctrico. El enfoque creciente en la sostenibilidad es crucial en este momento de la historia, pero la movilidad eléctrica no sólo ofrece beneficios ambientales, sino también evolución y avances económicos y sociales.

Desde 2020 a 2025, las matriculaciones de vehículos eléctricos puros y enchufables despegan de forma cada vez más notable. En España:

  • Las matriculaciones de eléctricos puros y enchufables crecieron un 39% en 2023.
  • España supera los 40 000 puntos de carga públicos.
  • Aumenta la oferta: más de 380 modelos electrificados disponibles.

Ciertamente, el mercado nacional va aún por detrás de la media europea, con 16% de cuota frente al 21% de la UE en 2025, pero es evidente que el vehículo eléctrico ha pasado de una rareza a una opción muy competitiva.

Retos actuales y visión futura

La movilidad eléctrica enfrenta retos importantes, sobre todo en lo que se refiere a la infraestructura de recarga, aún insuficiente, a los precios que están limitando su adopción generalizada, y a la autonomía en lo que se refiere a vehículos eléctricos para particulares. La electrificación del transporte pesado -camiones, furgonetas...etc- aún encuentra barreras técnicas y económicas; y todavía se están dando desigualdades territoriales entre entornos urbanos y municipios pequeños con múltiples problemas de movilidad.

Sin embargo, la tecnología avanza cada vez más rápidamente: las infraestructuras se expanden y se prevé instalar cientos de miles de nuevos puntos de carga en Europa antes de 2030. Las baterías en estado sólido prometen autonomías de más de 700 kms y cargas ultrarrápidas. La movilidad eléctrica compartida, las normativas más estrictas, la carga inteligente y bidireccional -en la que los vehículos devuelven energía a la red optimizando el consumo-, el impulso de las ayudas y las nuevas modalidades contractuales como el renting eléctrico auguran una accesibilidad global.

Es pasado y parte de la movilidad sostenible del presente. El coche eléctrico no es ya sólo una tendencia tecnológica, sino que evoluciona y redefine una transformación social y ambiental en la forma como nos movemos y cuidamos el planeta.

Si estás considerando el cambio a un vehículo eléctrico, nuestro equipo resuelve tus dudas. 

 

Fotos: Getty Images - Schenectady Museum; Hall of Electrical History Foundation/CORBIS

 

 

 

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